Etapas inevitables en la ruptura de pareja
Quiebre. Uno: “Me quiero tomar un tiempo”. El otro: “¿Para qué?”; “Para ver si te quiero sin estar con vos…” ; “¡No te entiendo…!” “No me importa, necesito un tiempo”(¿?) ¡Listo! La ruptura. 99% seguro tiene un tercero/a a estrenar. El “tiempo” a tomar es un eufemismo de “No te quiero ver nunca más”. Empieza el vía crucis patético para el otro.
Razones. Si no le han dado la razón del “tiempo a tomar”, hay otras: “Tengo que ver esto en perspectiva”, “… encontrarme conmigo”, “Estoy confundida/o”, y los más valientes y honestos esbozan un “Me están pasando cosas” que solapa la verdadera razón, pero es válido al fin, claro que sin decir con quién.
Negación. El abandonado sigue creyendo en esas razones, no acepta que lo rajaron. Se vuelve impertinente llamando al rajador/a a ver si ya lo reconsideró como quién espera el resultado de un casting perverso. Etapa indigna si las hay, pero vendrán peores.
Idealización del ser perdido; Se cae en el lugar común de creer que lo perdido siempre fue lo mejor. Te olvidás que se llevaban como israelí y palestino, que te levantabas cualquier tipa/o cuando salían solos ¡Pero pensás que ya no vas a encontrar alguien así! Las parejas son como los bondis: perdés una y si esperás viene otro atrás. (¡Ojo con los paros imprevistos!)
Bucolización. Te acordás de las canciones de los dos, vas a los lugares donde iban juntos a masoquearte (y tal vez con la oscura creencia de que podrían re-encontrarse de casualidad). Te mirás todas las películas de amor, te lees todos los libros de autoayuda emocional posible, te recordás los momentos tiernos y los sexuales (aunque fueran guarros) como un comercial del día de la madre.
Atomización social. Monotema: él o ella, el/la ex como centro del universo. Atomizamos las amistades. Nos volvemos un pelmazo tan inestable como un gobierno musulmán. Nadie nos quiere ver o visitar porque somos un catálogo de la tristeza viviente, pero lo hacen por obligación fraterna. Los más patéticos osan incluso dar señales de posible y estrambótica “autoeliminación”.
Manifestaciones varias. Otro de los lugares comunes es cómo se emplea el espacio ocupado por nuestra ex pareja. Ellas -a la par que adelgazan con la dieta más rápida y efectiva que se conoce: la ruputura- emprenden una serie de actividades de corte creativo-culturales como por ejemplo yoga, bonsai, “Cocine Sushi en su propio hogar”, auxiliar contable express y cosas por el estilo, y alguna actividad si es posible compartida con la señora madre que siempre le dijo que “¡ese inútil no sirve para nada!”. Los tipos, más melancólicos y pasionales, la emprenden en una barranca abajo de vida bukowskiana entregandose a la bebida, a la vida desenfrenada, a ver programas nocturnos en I-Sat y los pornetes baratos de Film Zone; cuando no andar regalado ante la vida, cantando “No me importa nada, estoy jugado”, y realizando acciones tan osadas como cruzar las esquinas sin mirar o comprar atún del super sin fijarse la fecha de vencimiento.
Fecha clave. Se vive deseando el día que por alguna razón podamos (con la excusa “adecuada”, en realidad estúpida) retomar contacto: el cumpleaños de él/ella, o de su madre igual, o la fecha que haría “x tiempo que estamos juntos”. Y ahí tirarse una “observación de campo”, preguntar si está en pareja, tantear la cosa… y en el peor y patético caso un “¿Pensás en mí a veces?” . ¡¡Terrible!!
Falsa superación. Él saca el orgullo de macho, se muestra aparentemente feliz; su discurso es: “¡Por suerte dejé con esa loca! ¡Que linda es la libertad!”, y trata, aunque por lo general sin éxito, de levantarse a cuánta fémina se cruza, logrando un resultado indigno con algún bagayo perdido. Ella se “supera” tirando a atorrantita, con compañía distinta cada semana, mostrándose si es posible en los lugares donde va su ex para darle celos “al estúpido”. Pero claro, en realida histeriquea y al final los pobres pibes que salen con ella solo son un adorno que nada tienen que ver en este entierro y no entienden un carajo que le pasa a la mina.
Superación real. Vergüenza de las etapas anteriores. Nos sentimos bien, radiantes y felices. ¡¡Y todo se lo debemos a nuestro nuevo amorcito!! Porque al fin y al cabo el miedo era quedarse solo para siempre… ¿O no?
6 comentarios
29/05/2008 a las 7:28 PM
Sip!!!!!!!!
02/06/2008 a las 5:20 AM
jajaj las vivi todas tal cual… muy bueno tu blog queres intercambiar enlaces con el mio?
http://www.404notblog.com
un abrazo
Jeremias
02/06/2008 a las 12:47 PM
Hecho, todo bien…
No leí a fondo tu blog, pero parece estar muy bueno!
Abrazo & Gracias!
07/06/2008 a las 11:41 PM
[...] Vía Crucis del Abandonadoavecesvuelvo.wordpress.com/2008/05/29/via-crucis-del-abandon… por jererere2008 hace pocos segundos [...]
23/06/2008 a las 2:06 PM
rodrigo querido
haciendo vela digna de la empleada publica en la que me he convertido, he decidido leer tu blog. Voy solamente este, el del “abandonao” que se niega a asumirlo, que es muy bueno, ahora, veo puro titulo, por ahora…ya veremos si queda en esa, o dedico mi preciado tiempo en leerte. Baja el ultimo de Leo y reite conmigo o de el, o con el, o como quieras
23/06/2008 a las 5:32 PM
¡Me costó entender!… ¿El último de Maslíah?… lo voy a escuchar, ahora ubiqué quién eras. ¡Empleada pública pero en NY! es otra cosa…