“Una señora aburrida,
harta,
cansada,
del caldo y la mazamorra…
Decidió asar su cotorra
que la tenía enjaulada…
Prefirió hacerla guisada
con alguna verdurita,
¡Pudo quedar exquisita!
Pero al final todo se pierde…
Porque el caldo quedo verde,
y muerta la cotorrita…”
¡Chau Gordo! ¡Y no armes relajo allá!
Fernando “Naranjo” Pérez
1974-2008