Una niña regordeta, de cachetes rozagantes, corriendo por los valles de los alpes suizos oronda, bailoteando en campos de blancos azafranes, cuidando cabritas, reparando en las nanas de su abuelito. Sin duda toda una imagen de pureza e inocencia que nos quisieron vender a quienes pisamos la media treintena con aquella serie animada –basada en hechos reales, ¡y qué hechos!- homónima de su protagonista: Heidi.
Pero Heidi von Inkelpasten, tal el nombre de la Heidi real en la que se basó la serie, distaba mucho de ser una muchacha diáfana, con una vida despreocupada y sana. Si bien su pre adolescencia fue fielmente reflejada en la historia contada, la suerte que corrió después su vida –al igual que la de muchos niños estrellas- contrasta de forma cruda con esos días.
Investigaciones certeras sobre los pasos posteriores en la vida de Heidi (o “la Heidi” como sería conocida más tarde por los mancebos y mozalbetes de Dorfli, su pueblo natal) nos retratan un ser sumamente oscuro, que tal vez se vio influenciado desde temprana edad por la crianza ermitaña de un abuelo poco sociable y tosco en sus modales.
Ni los juegos con el pastor Pedro –su incondicional amigo, devenido luego en enfermizo amante- eran tan inocentes, ni las canciones como “Abuelito dime tú” u “Oye” encomiaban sanos consejos. Un periodista alemán, especialista en la vida de Heidi, sostiene la teoría de que las letras de “Abuelito dime tú”, contiene un mensaje entrelíneas que narra imágenes oníricas poco claras y delatoras del uso por parte de la joven alpina de hongos alucinógenos tan propios de esa zona montañosa: “Abuelito dime tú, qué sonidos son los que oigo yo/ Abuelito dime tú por qué yo en la nube voy (…) lo que dice el viento en su canción (…) por qué yo soy tan feliz”; así como también sospecha que la canción encierra ciertos baches educativos y una ignorancia sorprendente sobre hechos tan sencillos como los fenómenos climáticos que tal vez su abuelo jamás pudo enseñarle (“Abuelito dime tú por qué llovió, por qué nevó”). El biógrafo germano remató este estudio con un descubrimiento no menos shockeante y racistas para una serie que trataba de trasmitir valores a simple vista tan nobles: “Dime por qué somos blancos, dime por qué soy tan feliz, abuelito”.
Poco probable son las afirmaciones populares y míticas que dicen que si a esta canción la pasamos al revés se escucha claramente la frase “El macho cabrío vendrá y te comerá”; así como rebuscadas son las teorías que quieren asociar el criadero de cabras con la imagen del macho cabrío y de éste con Lucifer, afirmando ya los más radicales que no sería de extrañar que la niña pastora hubiera ingresado en algún culto sectario.
El biógrafo latino-suizo Alfred Martínez-Wagner, nos cuenta en su libro “La ignominia de Heidi” de una muchacha que ya en la adolescencia se dio a la vida alegre, que perdió paulatino contacto con su abuelo y sólo re-apareció en relación a este para reclamar una herencia consistente en una cabaña a tres mil metros sobre el nivel del mar y treinta y ocho cabras. En su obra Martínez-Wagner entrevista a coterráneos contemporáneos de Heidi que nos hablan de una faceta de crueldad animal que estaba ex profeso escondida en la serie: “Era común verla, a espalda de su abuelo, castigar duramente en el lomo -con una vara de mimbre- a las pequeñas cabritas hasta que dejaran de balar”, sostuvo un aldeano.
PUBLICADO ORIGINALMENTE EN “VOY” – Julio 2005
7 comentarios
23/11/2007 a las 10:58 AM
Como pueden decir que Heidi estaba drogada?
La misma estupidez lei en un coemntario del video “Dime Abuelito” en youtube. Heidi era una niña con la imáginación de un niño normal elevada a diez, y no es malo, todo lo contrario es muy bueno. Los niños siempre tienen amigos invisibles y no por eso debemos decir que estaban ezquisofrénicos. Hay que darse cuenta cuando vemos a un niño jugando con autitos; ellos crean su propia ciudad ¿o no? Bueh en fin, creo que es demasiado absurdo decir que ella era drgadicta.
Espero que me respondan a mi mail.
23/11/2007 a las 12:32 PM
Estimado Fredy: a veces explicitar la ironía por escrito es tarea harto difícil, y otro tanto es interpretarla. Pero no es más que eso, un artículo que escribí basado en un aniversario del personaje para un suplemento digital de el diario El Observador, y el resto es mi imaginación. Tal vez indignado no llegaste a leer abajo de todo la etiqueta o tag que dice “humor”. Pero te confieso que mucha gente al recibir el artículo le produjo el mismo efecto que a vos. No sé si sea bueno o malo eso, simplemente me divertí un rato, y mucha gente también lo tomó así. No sé si sea para tanto pero las disculpas del caso.
Abrazo y espero esto subsane la ofensa causada.
Atentamente, Rodrigo.
28/05/2009 a las 5:13 PM
jajaja! que hay gente que hable tanta tontera… jajaja!
24/07/2009 a las 8:49 PM
hayyy dejen de hablar tanta pavada de heidi yo me crie mirando la serie y jamas tuvo nada raro era hermosaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!! y para nada me gustan esos comentarios estupidos. AGUANTE HEIDI!!!!!!!
25/07/2009 a las 7:36 PM
Antes que nada me presento…mi nombre es Clara y soy la prima de la perra de Heidi…todo lo que dice el artículo es cierto y es mucho peor aún. Yo quedé paralítica a causa de una noche de descontrol y hongos con la prima…me pasé de rosca y Heidi me dejó alucinando a las 3 de la mañana sola en medio de la montaña. Bueno no sigo porque le juré al Abu no hablar más del tema…
Rodri no te dejes amendrentar por los fans engañados.
saludos.
Clari
28/07/2009 a las 11:15 AM
¡Jaja! Sister… ¿y tu blog para cuando?…
¡Tu historia de perra drogada me conmovió!
10/08/2009 a las 2:55 PM
la verdad es que yo no tengo ni idea quien es heidy, pero yo le pregunte a un compañero de que quien era y dijo que es una invesil, hay que ver en youtube quien es esta china,