A propósito de la próxima “Noche de la nostalgia”
La Madonna fiestera. La que se frotaba desnuda contra los bailarines (no corría peligro, pero igual ratoneaba), la que apretaba con Britney. Fuera la macrobiótica, la madre ejemplar, la que se muestra feliz con Guy.
Las viejas matinees. Balas y muertes había con Giulianno Gemma, con Trinity y Bud Spencer, con un Bruce Lee; macho el que le clavaban la faca y moría cuando se la sacaban. Fuera el metrosexual de Jet Li haciendo karate con trucos de edición, o los esquiva-balas en cámara lenta como Wesley Snipes o Keanu Reeve (¡así cualquiera!).
La Sonia hot. Erotismo era el de Sonia Braga cuando se refregaba con Mastroianni y le metía los cuernos con el pueblo en Gabriela, o cuando aparecía como ninfómana en A dama da lotacao. Después quiso hacer cine “serio” y desapareció, como era obvio.
El Tinelli de antes. Basta de la versión terraja-sentimental-fashionvillero de Tinelli. Que vuelva el de Deportes en el recuerdo, El Espejaime, Amilcar Alcanfor. Que vuelva el Tinelli que engañaba a su mujer con las Tinellis y no el que franelea con la Grudke.
Los blanco o negro. Minitas eran las de antes, que se dejaban o no. Las de ahora para ir a la cama piensan en el futuro karmático, en qué diría Osho, en qué aconseja Brian Weiss… Hoy no sabés si te acostás con una mujer o con el Dalai Lama. ¡Basta de vueltas!
El portero de boliche. El verdadero era el de antes, el que si entrabas borracho te trompeaba mano a mano y encima, si le ganabas, entrabas gratis siempre. Basta de patovicas en barra, afeminados y anfetaminados, que sentís que peleás contra un gran frasco de esteroides.
La salida sabatina de baile y pizzería. Ahora tenés que hacer una excursión multi-paradas con bistró, restopub, disco, after y encima todo entre las 3 y las 5 AM. ¿Quién puede divertirse en esa joda-interruptus?