Nos educan para el “no te metas”, “está mal escuchar conversaciones ajenas”, pero a veces se convierte en un juego interesante el tomar fragmentos de conversaciones callejeras al pasar, cambiarles el sentido o imaginar la situación total a nuestro antojo. Total no sabemos ni de quién ni de qué se trata y rara vez –a menos que caminemos rítmicamente y acompañando a los protagonistas, lo que sí sería una falta- jamás tendremos toda la información. Por tanto y como alguien tal vez escuchó mil conversaciones mías, comienzo con un ejemplo propio.
-¿Somos novios o qué?
- Que.
Esta pregunta –en una noche estrellada en una plaza- me la hizo una chica que salía conmigo pero con la cuál la relación no estaba del todo definida. Me pareció que si me daba dos opciones era democrático de mi parte optar por cualquiera. Por supuesto jamás la volví a ver.
Un ‘rolinga’, pasado de edad a mi gusto pues como bien sostiene un amigo “el rolinga al llegar a los veintipocos se extingue”, pero este debería tener unos treinta y algo y el otro igual. Frente a la placita de Williman.
- No loco, yo ya está, ahora soy selectivo, elijo lo mejor no por salir y joder nomás.
- Ta’ bien, si a vos te parece… qué se yo loco, cada cual es como cada cual.
El ‘rolinga’ pasado de edad –y de peso- he de confesaros que no estaba en condiciones de tomar tan tajante determinación, pero bueh… así fue.
Una muchacha joven caminando del brazo de una señora mayor. Desconozco la relación entre ambas y no se desprendió de la conversación escuchada por quién escribe.
- Viste, ellos como que siempre tienen la solución exacta para todo, como que la solución les cae del cielo. Son esa clase de seres que de una forma u otra siempre salen de los problemas- sostenía con admiración y extrañeza la joven.
- No, sí, te entiendo- contestó, creo que algo fastidiada, la señora mayor.
- ¿Pero me entendés lo que te digo, no? Ellos siempre tienen la solución para todo.
- Sí, claro, claro…
- Son esa clase de seres…
El “ellos”, el “seres” y ese poder casi suprahumano para encontrar “soluciones” a todo era aplicable casi sin dudar a alienígenas amigos de la muchacha, o a un guión de los “Archivos X”.
Una pareja caminaba abrazada por Bvar. Artigas, daban la impresión de ser novios, y dijo él:
- Es que yo la vi cuando entró al cuarto
- Claro, porque ella entro y…
- Sí, sí, yo estaba en el cuarto –interrumpió él.
Sin comentarios
- Si agarrás el de abajo vas a ver que está más calentito.
- ¿Sí?
Más allá de la suspicacia que en mentes retorcidas pueda provocar este diálogo descontextualizado, era en realidad entre dos escolares que sacaban bizcochos de una bolsa de papel.