23/07/2004...8:20 PM

NEO ZOO – Tribus urbanas: los muchachos del interior

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Son miles, y cada año llegan más (hasta tanto a un genio de esos que hacen torres de las comunicaciones al pedo no se les ocurra algo bueno como hacer una ciudad universitaria en Tacuarembó o Durazno) a la capital nacional. Camuflados entre el zoo humano montevideano, un crisol de seres con rasgos muy característicos y foráneos dejan y cambian su impronta. Son los muchachos del interior. Especial para NEOTIONAL GEOGRAPHIC

Pocos estudios antropológicos han tenido como objeto el clan de aborígenes conocidos como “los muchachos del interior”. Desde las páginas de NEO nos proponemos descubrir algunas características de este grupo que no por discreto deja de ser interesante.
Para unos “interior” para otros “de afuera”, ¡vaya contraste!; como fuere, son diversos los orígenes desde donde parten las manadas de muchachos del interior que –por lo general- el primer día hábil de la semana se dispersa desde la terminal de transporte colectivo y vuelven a concentrarse cinco días más tarde para retornar por el fin de semana a sus madrigueras de origen. En el medio han ido adquiriendo conocimientos específicos que harán de ellos seres más desarrollados intelectual y profesionalmente. Lo que obvio no garantiza su empleo a futuro, pero ese es otro tema.
El primer obstáculo que debe sortear el aborígen del interior –entre los que quién escribe se incluye- es la adaptación a la gran urbe. Ascensores, escaleras mecánicas y semáforos son lo primero que llama la atención al recién llegado. Recuerdo cuánto me sonreí pensando que el alternar de las luces rojas, verde y amarilla promocionaba la presencia inmediata de un prostíbulo. “¡Y hay uno en cada cuadra, qué lo parió!” pensé. Es dificil encontrar estos elementos en el interior, o “afuera”, y por cierto son bastante innecesarios.
La ubicación y orientación es también otro gran ítem a resolver por el forastero vernáculo. No es de extrañar que ante la explicación de una dirección dada por un habitante de la capital, al borde de la exasperación el aborígen lo interrumpa con un “No, no, pero decime para llegar a Arocena ¿de la Onda para dónde agarro?”… Porque ese es otro tema. El punto de referencia siempre es el lugar donde tocaron tierra capital por vez primera. Donde se perdió la seguridad de la matriz. Por otro lado, de generación en generación se ha transmitido el término “Onda” como sinónimo de ómnibus. Así es común escuchar a un bayano decir que llegó a Montevideo en “la onda de Turil”.
Es común que esta especie, al provenir de comunidades y grupos tribales más pequeños, sepan vida y obra de casi todos sus habitantes. En reuniones de coterráneos es común el intercambio de información al respecto, y sobre todo qué hembra de la aldea anda en celo y con quién se aparea de manera clandestina, por ejemplo. O que sea vox populi el último exceso –y los papelones posteriores- con bebidas fermentadas del hijo del escribano.
¿Y dónde se los encuentra? Además de los conocidos centros de estudios a los que asisten durante el día; a la noche mientras los locales buscan la periferia (ora Carrasco, ora Ciudad Vieja), los muchachos del interior, buscan la seguridad y practicidad del centro de la ciudad. La falta de transporte propio y el apego a sus compadres, los encuentra amantes fieles de los rituales danzables temático-profesionales, llámense bailes de veterinaria, sicología u odontología. Entre semana también es común –no sé por qué casi siempre en martes- se haga la clásica “reunión comunitaria”, donde comparten comilona, sobre todo de la bienvenida “encomienda” de los progenitores, generalmente con comida duradera para largos trayectos, compuesta muchas veces por milanesas y buñuelos. Los estudiosos de la gastronomía autóctona de estos grupos sostienen que un guiso de estudiante del interior sólo es comparable al asado de los obreros.
El tiempo, las costumbres, el intercambio con el habitante local, hace que poco a poco ese inmaculado y a priori inocente mozuelo/a se mimetice con la gran urbe. Se pasa entonces a una etapa de conflicto con sus pares que aún permanecen en la aldea de origen, y no menos trascendente es el conflicto interior de cada individuo. Así de regreso al pueblo, el haber trocado el gusto de escuchar al ‘Zita’ o los Labarnois-Carrero por “Cambiá la Biblia” y/o “Loopez”hará acreedor al hereje de recibir improperios tales como: “¡Ah, pero estás hecho todo un montevideano, gurí!”. Ni te digo si caes por ejemplo en Mariscala o en mi querido Batlle y Ordoñez (al norte de Lavalleja, limitando con Florida donde el pueblo pasa a llamarse Nico Pérez) curtiendo la onda de Dani Umpi. El destierro está asegurado.
Habría largas para hablar de este fenómeno migratorio intrínseco. Razones de espacio (y de tiempo, ya que me puteó el editor porque llego tarde con la nota, y capáz no está muy buena) hace que me queden en el tintero… bah, en el disco duro, cosas como por ejemplo la creencia de la gente de Pan de Azúcar de que son y hacen “lo más grande del mundo” (para prueba basta sus tortas fritas); o los cambios de idiomáticos de los rochenses, donde una ‘calabria’ es una mujer dada a la vida alegre y los niños llevan sus útiles escolares en el ‘cartapacio’; el mito que las mujeres más lindas del país habitan en San Carlos (y sino dense una vuelta por el bar de Rubérico); que el récord de consumo alcohólico per cápita lo disputan riverenses y artiguenses, o desentrañar donde queda el tristemente célebre barrio del “Dulce de Leche”, llamado así por aberrantes prácticas sexuales con el condimento de tan rico manjar, o el pueblo donde cuentan que el doctor fulano se abotonó con la abogada sultana, y así cayeron al hospital una madrugada.
Pero la dejo por acá botija, mandale un saludo a aquella y me pelo como un ajo*.

*Nótese que para la escritura del presente artículo no fue necesario recurrir a la crítica de Natalia Oreiro como así tampoco fue dañado ningún animal.

3 comentarios

  • jeje!!!!
    grande los de afuera!!!
    como yo de colonia….
    es muy sierto todo esto….
    nada, me encantaron esos dicho re viejos y re
    comunes…y lo del Dr.Fulano con la Dra.mangana jejej
    B
    E
    S
    O
    S and muxa xuerte!!!! xD

  • muy bueno este artículo! te pasaste che
    otra de colonia!

    bso
    noe

  • Jajajaja, como me reí!!! Lo del doctor fulano con la abogada sultana es tal cual! … Aparte lo digo con autoridad por haber recorrido todo el interior (Y por ser de Paysandu) que esta historia paso en todos lados!!!

    Saludos.


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